
La decisión del Gobierno de impulsar una postergación de la entrada en vigencia de la nueva Ley de Protección de Datos Personales cambió el calendario, pero no el desafío que enfrentan las organizaciones. El nuevo marco regulatorio seguirá representando uno de los cambios más importantes para las empresas chilenas de los últimos años, obligándolas a revisar cómo recopilan, almacenan, utilizan y protegen la información de trabajadores, clientes, proveedores y postulantes.
Más allá de la fecha en que finalmente comience a regir la normativa, las empresas deberán incorporar nuevos estándares de gobernanza, trazabilidad y ciberseguridad, adaptando procesos que en muchos casos llevan años operando bajo las mismas prácticas.
El desafío no involucra únicamente al área legal o tecnológica. Recursos Humanos, Tecnología, Compliance, Operaciones y la alta dirección deberán trabajar de manera coordinada para asegurar que el tratamiento de los datos personales responda a una finalidad específica, cuente con una base legal y permita responder adecuadamente a los derechos de los titulares de la información.
Precisamente para abordar este escenario, Rex+, empresa de software para la gestión de Recursos Humanos y remuneraciones, realizó el webinar “10 desafíos de la nueva Ley de Protección de Datos para RR.HH.”, instancia que reunió a especialistas de Rex+, GeoVictoria y AZ Abogados para analizar los principales desafíos que enfrentarán las organizaciones y las acciones que deberían comenzar a implementar desde ahora.
Uno de los ámbitos que exigirá mayor preparación será el uso de tecnologías que procesan información personal, como plataformas de gestión de personas, controles de acceso, sistemas biométricos, videovigilancia y servicios tecnológicos externos. Las organizaciones deberán conocer con precisión qué datos administran, quiénes tienen acceso a ellos, cuánto tiempo los conservan y qué medidas de seguridad existen para protegerlos.
“La protección de datos dejó de ser un tema exclusivo del área legal o tecnológica. Hoy se transforma en un desafío de gobierno corporativo que obliga a las empresas a conocer y controlar el recorrido completo de la información personal que administran”, explicó Matías Franco, Sales Channel Specialist de GeoVictoria.
Los especialistas señalaron que la eventual postergación representa una oportunidad para avanzar en la adecuación antes de que la ley entre en vigencia. Esperar a que exista una nueva fecha oficial podría significar enfrentar procesos de implementación mucho más complejos y con mayores riesgos.
“La ley cambia la forma en que las organizaciones deben diseñar sus procesos. Ya no basta con proteger la información; será necesario demostrar permanentemente cómo se obtiene, quién la utiliza, por qué se conserva y qué controles existen sobre ella. Ese nivel de trazabilidad exige tecnología preparada para responder a un estándar mucho más alto”, afirmó Daniel Aviv, Chief Technology Officer (CTO) de Rex+.
A ello se suma la necesidad de revisar el tratamiento de los datos durante todo su ciclo de vida, desde la recopilación inicial hasta su eliminación, considerando especialmente la información sensible y aquella administrada por terceros.
“Muchas empresas descubrirán que prácticas que hoy consideran habituales dejarán de cumplir con la nueva normativa. La ley exige revisar integralmente cómo se obtienen, utilizan, almacenan y eliminan los datos personales dentro de la organización”, afirmó Joseline Arraos, directora del Área Laboral de AZ Abogados.
Los expertos coincidieron en que el cambio regulatorio ya comenzó, aunque su aplicación se concrete más adelante. En ese sentido, las organizaciones que aprovechen este período para revisar sus procesos, fortalecer sus políticas internas y evaluar las capacidades de sus plataformas tecnológicas estarán en mejores condiciones para cumplir con las futuras exigencias regulatorias, reducir riesgos legales y reforzar la confianza de trabajadores, clientes y proveedores mediante una gestión más transparente y responsable de la información.




