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Vacaciones sin improvisar

El error de enero es dejar la continuidad en un “después vemos”, creando un efecto dominó. ¿Qué ocurre cuando sale alguien clave y no hay plan de respaldo? Enero acumula gran parte de las vacaciones en Chile y, con ellas, un riesgo silencioso para las empresas: que la operación diaria quede en manos de una o dos personas que “lo saben todo”.

Cuando no existen sustitutos definidos, accesos otorgados ni responsabilidades asignadas, los pendientes se acumulan, los equipos se sobrecargan y surgen errores prevenibles en procesos críticos: desde la nómina hasta la atención de solicitudes internas o el seguimiento de asistencia y continuidad del onboarding (incorporaciones) de nuevos colaboradores.

“La continuidad no se improvisa. Un suplente no es ‘alguien que cubre’, sino un plan mínimo: qué tiene que pasar sí o sí, quién decide, dónde está la información y qué hacer si algo falla”, asegura Andrés Gómez, CEO de Rex+. “Cuando esa estructura existe, las vacaciones dejan de ser una amenaza y vuelven a ser lo que deben ser: descanso real sin incendios”.

El problema a menudo comienza con una elección cultural: posponer las decisiones hasta el último momento. El resultado es el “efecto dominó”: tareas críticas sin propietario, aprobaciones bloqueadas, información dispersa y decisiones urgentes que vuelven a caer en manos de quienes están fuera.

“El error de enero es dejar la continuidad en ‘después vemos’. Suficiente con que salga una persona clave sin plan de respaldo para que se interrumpa el flujo: se retrasan pagos, se sobrecargan equipos y surge la sensación de injusticia en la carga laboral”, agrega Gómez.

Para evitarlo, desde RRHH aconsejan preparar un “mapa de continuidad” sencillo, pero preciso, antes de irse: identificar qué tareas no pueden detenerse; designar un sustituto con poder real (no de adorno); dejar por escrito criterios de toma de decisión y escalamiento; reunir accesos y documentación en un solo lugar; y establecer una rutina de seguimiento ligera (por ejemplo, dos puntos por semana) para resolver sin agobios.

La clave es simple: continuidad no es trabajar en vacaciones, sino prevenir el caos antes de partir, y en meses en que la operación se mueve con dotaciones reducidas, el orden básico puede marcar la diferencia entre un regreso tranquilo y un reinicio repleto de urgencias.